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Yellow Day!

En teoría, o en esas modas que importamos de no sé dónde, hoy debería ser o es el día más feliz del año: Yellow Day.

Por contra, al menos en Madrid, el día ha despertado repleto de nubes, fresco, lluvioso y, en mi caso, no he dormido todo lo bien que debería haberlo hecho. He despertado con la cabeza llena de ruidos, pensando en todo menos en que debía ser el día más feliz del año.

Una vez que he pensado eso, le he dado la vuelta: es domingo, privilegio de despertar a otro día, mi hijo y  Kika cerca, esas personas que me quieren y se preocupan por mi están ahí… ¿más?

¿Sabemos aprovechar lo que tenemos? ¿Valoramos lo que tenemos? ¿Necesitamos más de lo que tenemos para ser feliz? ¿Qué es ser feliz?

Tanto psicólogos como meteorólogos, señalan este día como el que más felicidad sentimos, por varias razones: primero por el aumento de temperaturas (hoy no es el caso) y de las horas de luz. Finaliza la primavera y comienza el verano, disfrutamos de días con mucha más luz. En segundo lugar, porque se acercan las vacaciones y los días son «más largos». También, y no por ello menos importante, aquellos que tenemos el privilegio de trabajar, la paga extra de verano y la jornada intensiva que se implanta en la mayoría de empresas hacen que estemos de mejor humor…

Realmente esto pueden ser chorradas, si el pensamiento con el que te levantas es negativo. Es más, cientos de miles de personas que hoy se han levantado sonriendo, tienen menos de lo que tú tienes: pero han sonreído a la vida y eso es mucho más que todo lo demás.

Hace poco cumplía años, 53. Últimamente, hablando con compañeros y amigos, sale a relucir que da la sensación de que este año largo es como si no hubiera existido. Pero lo ha hecho. Ha existido, ha sido, con sus circunstancias, con sus más y sus menos. Yo que escribo estas tontunas a esta hora de la tarde, en domingo, estoy aquí, ¿cuántos no lo están?

Cada día me conozco un poco más. Trato de hacerlo.

En esta vida uno no acaba nunca de conocerse. Tanto es así que a veces, cuando uno se enfrenta a sí mismo, se asusta. Muchos de nosotros morimos sin habernos conocido.

Hay textos que me apetece compartir por aquí y éste de Enric Sanchez es uno de ellos. Un texto en el que nos reconocemos tantas personas y que seguramente habréis leído mil veces. Hoy, este día, me parece el indicado para dejarlo por este rincón…

De las preguntas más absurdas que nos pueden hacer en la vida es qué edad tenemos. Porque no nos da ninguna pista de a quién tenemos delante. Porque lo importante no es cuantos años tenemos, sino en cuantos de ellos hemos vivido.

Yo prefiero decir que tengo 40 miradas en la calle que me han hecho sonreír. Tengo 14 abrazos inolvidables, 3 de ellos irrepetibles porque quien me los dio ya no está. Tengo unos 35 “lo siento” de los cuales 2 jamás me perdonaron. Tengo 6 noches de hospital al lado de alguien que me importaba y 7 madrugadas pensando en una persona a quien no le importaba yo. Tengo unos 5.200 besos, pero solo me acuerdo de 6. Tengo 4 veranos que fueron infinitos y 3 inviernos demasiado fríos.Tengo 25 noches sin dormir y algunas lágrimas gastadas en cosas que no importaban. También tengo 4 lágrimas muy amargas invertidas en algo que merecía llorar durante años. Tengo 150 carcajadas de esas que hacen que te falte el aire y 30 sonrisas por compromiso. Tengo 3 consejos recibidos que entendí mucho tiempo después. Tengo miles de cenas, pero pocas como aquellas 3. Y tengo 43 escalofríos que me han recorrido el cuerpo entero. Tengo 38 viajes increíbles y otros cuantos que no me llevaron a ninguna parte. Tengo 8 noches de disfraces con amigos. Y 500 tardes más recordándolas unos años después.. Tengo tantas cosas por decir que nunca diré y tantas que me tendría que haber callado…

Para quién quiera saberlo, esa es mi edad.

Finalmente ¿qué somos? Somos todo aquello que dejamos por aquí.
No sé si al final de la vida habré hecho algo bueno o bien.
No sé si al final alguien me echará de menos.
No sé si habré sido un amigo, un hermano, un hijo, un padre o pareja ejemplar.
No sé si mis pasos quedarán marcados como huellas en el camino andado.
No sé, sin más.
No sé si este debería haber sido el día más feliz del año pero sí diré que, al menos, he intentado que así lo fuera para los que me rodean.

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