Liderazgo

Reflexiones de Verano VI: Minaya.

No escribo mucho este verano. ¿Y a quién le importa más que a mi? Pues eso, me importa. Pero decidí descansar. Traía en la bolsa, entre informes y documentos varios, 300 páginas que corregir, escritas durante el estado de alarma, que tampoco corrijo. ¿Y qué? Pues eso, ya corregiré. ¿Para qué? Pues tampoco lo sé.
La pandemia no cesa y parece que los brotes surgen hasta donde no hay personas (¿?); los días comienzan a ser más cortos, las noches más frescas y las vacaciones, para aquellos privilegiados que podemos disfrutar de algunos días, se acaban.
El Rey Emérito sigue despistando al personal mientras lo importante continúa sin solucionarse: todas esas personas que están viendo cómo sus trabajos, negocios, empresas, caen por culpa de estas situación.
No podemos buscar culpables de algo externo a nosotros; sí responsabilidades de gestión.
Cada vez me gusta menos lo que escucho o veo en las noticias. Esa “infame chusma” -como dice Pérez-Reverte- que manejan nuestra vida como si fuéramos títeres cualesquiera. 

Y mientras tanto, anoche, asistí estupefacto a uno de esos espectáculos naturales que agosto me ofrece. ¿Soy un privilegiado? Sí. 
No estaba en Marbella, ni en ningún resort caribeño; tampoco en una de esas casas rurales encantadas,  envueltas en paisajes de cuento. Anoche estaba en Minaya, mi pueblo.
Olía a campo, a ganado, a pueblo. 
Y salí al patio. Y allí estaba, para mi, como todos los agostos desde que tengo conciencia y ya van para 52. Porque me acuerdo de todos.
Fue un momento mágico. Esos momentos en los que pasarías el tiempo para no perder esos detalles que habitualmente no vemos.
Aquí, realmente pienso en lo que soy y en lo que tengo, que es nada. Aquí miro a mi hijo y me veo en ese reflejo de aquel entonces, en el camino recorrido y pienso, siento: finalmente lo importante es estar bajo este cielo y sentir que Eres Ser.
Es hasta que no vivimos una situación difícil, hasta que no nos decidimos a cambiar, arriesgar o vivir aquello que deseamos. 
Empezar siempre es posible, en el momento que sea. Imprescindible: hacer despertar, o recuperar, esa pasión que todos llevamos oculta.
👉 Las dificultades son siempre una oportunidad.
Lo fácil, podría ser, el quejarnos. Es verdad que hay que ponerse en la piel de cada uno. Pero la queja suele estar ligada a la falta de confianza en uno mismo.
➡️ Si nos quejamos de nuestras circunstancias,   menospreciamos nuestra capacidad para vencerlas o lidiar con ellas.
Es esencial confiar en uno mismo. Tendremos momentos de bajón, pero no deben frenarnos. Cada día es un reto.
Creatividad e imaginación, siempre.
La vida siempre es un desafío.
☝️ Un desafío siempre es una prueba de fuerza para que saquemos, desde dentro de nosotros, todo ese poder que nos acompaña y a veces somos incapaces de reconocer.
Sé que cada frase que escribo puede resultar una gilipollez. Cuando paso tiempo sin hacerlo y lo hago, de hecho, me siento todavía más gilipollas. Sé que en algún lugar remoto, hoy o algún día por ahí, de los que vengan, algún gilipollas como yo dirá eso de que: “mira, otro que piensa y divaga como yo, pensé que era el único tonto del planeta”.
Estamos vivos, es lo máximo que podemos pedir.
Somos. Estamos.
Nos han educado en eso del tanto tienes tanto vales. Nosotros mismos, en nuestros círculos absurdos, valoramos a unos u otros por el coche, la casa o lo que ganan. Siempre, cuando tengo oportunidad en algún debate, digo lo mismo: no nos gusta tener por vecino a un inmigrante si es pobre, eso sí, si tiene dinero, le invitaremos a cenar a casa aunque vaya descalzo y le huelan los pies (por cierto que esto le ocurre a muchas personas, inmigrantes o no, así que no se tome al pie de la letra).
Ayer noche, como cada día que vivo en este pueblo, que podría ser uno más de cualquiera de los pueblos de España, pero en este caso es Minaya y es el mío, sentí gratitud y privilegio. Sobre todo privilegio. Lo que más vale es ese cielo estrellado. Nada más. Se puede ver desde la era, desde el campo.
Y pienso también en esas personas que sé valorarían algo así, esta belleza, y por circunstancias, ayer, no podían verlo. 
👉Nuestra meta somos nosotros mismos. Dejemos de buscar cosas. Simplemente Seamos.
Las personas somos capaces de sacar esa motivación que nos puede hacer falta de cualquier lado, incluso en esos momentos que nos pensamos hundidos.

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