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Día 94: Eso que tú me das.

Entramos en la semana final del Estado de Alarma. Cuando terminemos la semana, por mi cuaderno, habremos pasado 100 días. Se dice pronto.

Hoy, como esos domingos a lunes, que uno anda más descansado, he despertado con sueño: simplemente no he dormido bien. Tal vez el tiempo tumbado, con demasiados pensamientos con ganas de mantenerte en vela, descuadre el silencio y el descanso.

Pero salí a la calle, temprano, y una bofetada de luz, ya a las 7 h., iluminó el camino del día, que es el de la vida.

 

La vida vuelve a comenzar todos los días, excepto para aquel que se muere. El resto de seres vivientes, tenemos otra oportunidad, podemos incluso desperdiciarla, pero la tenemos.

Hace poco, en uno de estos 100 días, hablé por aquí de la vida que perdía, por el cáncer, ese chaval de padres famosos, Alex Lequio, a los 28 años de edad. El cáncer es una pandemia lenta, que existe, que es, para la que no hay vacuna ni, a día de hoy, más esperanza que la fe.

La semana pasada fallecía, también debido a esta enfermedad, Pau Donés

Pau Donés fue cantante y creador de un grupo que nos hizo bailar a una generación, la suya, Jarabe de Palo, con canciones con bastante ritmo latino y, sobre todo, con aquella ‘La Flaca’.

Era un tipo bastante peculiar. No entro en ideas, sí en la persona.

lo importante de una persona, lo que le hace grande, es cómo se marcha. 

Nadie somos quién para enjuiciar o criticar la vida de cada uno.

Padecía cáncer desde el año 2015. Conocedor de su gravedad en los últimos meses, abandonó el tratamiento, llamó a todos los suyos para despedirse y grabó su último trabajo con homenaje incluido a su hija.

“En el pasado vivía la vida a toda velocidad, casi siempre en modo futuro, porque iba tan deprisa que era consciente de mi presente un tiempo después de que hubiera sucedido. Me daba la sensación de que llegaba tarde”.Pau Donés

Pau Donés no se sentía en lucha, sino conviviendo con la enfermedad. Micky Forteza-Rey, un amigo y músico que estuvo con él en la grabación del ‘Traga o escupe’, rememora: “Solía decir que le dedicaba a la enfermedad un ratito cada día, porque el resto de la jornada servía para vivir”. Y para trabajar. “Le fui a visitar al hospital y Pau me enseñó las últimas canciones que compuso diciéndome ‘¿Por qué no hacemos un disco?” A los pocos días ya estaban en ello, aunque ni el propio Micky sabía si podrían acabarlo. “Hicimos la mezcla con mascarilla y guantes”, recuerda. 

Lo acabaron, lo publicaron y Pau se fue. En la memoria reciente queda su hija Sara bailando en Eso que tú me das.

Este hombre se ha ido sintiéndose vivo. En ese último vídeo, dónde se aprecia que el peso de la carne se lo llevó la enfermedad, queda la persona; la gran persona que quiere agradecer y despedirse de la vida. Lo hace sacando fuerzas para cantar, para bailar y sonreír con su música y con quién más quiere, su hija. Tal vez las fuerzas no le permitieran bailar con ella como hubiera querido.

La vida es mucho más sencilla de lo que creemos, es más, las únicas complicaciones que tiene son producto nuestro.

Lo que importa, lo realmente bello, es eso, ese momento en el que todo desaparece y no está más que la esencia de nuestro Ser.

Quería dejar por aquí, en estas hojas sueltas del Diario de Alarma, ese recuerdo y, por qué no, ese ejemplo de despedida que me ha traído al pensamiento la del amigo Jesús, cuando me llamó aquél día para decirme: “José, amigo, te llamo para despedirme”.

El cielo está lleno de grandes pero, de momento, los que estamos por aquí, VIVAMOS.

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