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Día 61: de enfado.

No esperaba yo, sinceramente, continuar en estas fechas, escribiendo día a día, este Diario de Alarma,  en estado de alarma.
Me comprometí conmigo, a llevar una especie de diario motivador, mientras durara; no pensé que superaríamos los 60 días,  mucho menos que hablásemos, como estamos hablando hoy,  hoy de prórrogas.
Si así continuamos, queridos, solo puede ser por dos motivos:
1. Por una mala gestión de esta situación crítica,  por parte de los responsables. No etiqueto con colores. Generalizo.
2. Por un fracaso social. En este caso el peso de la   responsabilidad lo dejo  caer en mi, en los ciudadanos.
Y me voy a permitir poner aquí un tercer motivo, muy a mi pesar, y fuera de mi protocolo habitual:
3. Por un interés oculto, que sin duda terminará por saberse.
Lo que está claro es que, si esto es así, que lo es, hablo de la situación, es lógico que se produzcan  frustraciones.
“Concededme la  serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las que sí puedo y la sabiduría para establecer la diferencia.”
Epícteto
De verdad, tenía planteado, cuando me he sentado a repasar las ideas del día, escribir sobre algo diferente a lo que estoy haciendo. Parece que el día, que comenzó envuelto nuevamente en ese cielo gris plomizo, cansino, ha conseguido, nuevamente, romperme los tiempos y planteamientos.
☝️ Uno no solo depende de sí mismo, sino de las directrices que viene marcando la agenda. Maldita agenda. Malditas circunstancias.
➡️ La ambición es autorrealización.
Todo lo que hacemos es una manera de autorrealizarnos. Pensamos que no, pero es así. Sufrimos, nos desesperamos por conseguir cierto control sobre las cosas. Es ambición.
Y donde hay ambición, siempre hay frustración, derrota. Hay miedos y soledad.
Estamos cansados. Yo mismo me siento cansado, con picos de ánimo que van y vienen. A veces no sé   el por qué. Tengo medianamente aceptada la situación, pero tal vez, como todos, espero más de los días. Y los días son los que son, en este tiempo que llevamos ya y al que parece nos acostumbramos a no ser.
Una simple sonrisa.
Un texto motivador.
Un agradecimiento.
Un chute de energía.
A los días cada vez les exigimos menos.
El hartazgo, la desgana. Está ahí.
¿Cómo estar alegres, motivados, en esta situación?
Hoy me he enfadado. Esta tarde.
Uno trata de hacer las cosas lo mejor que puede. Cada uno, individualmente, no somos culpables de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor. Sí de lo inmediatamente cercano. El día a día pasa factura. A veces descargamos con quién tenemos más cerca o menos culpa tiene.
Es natural enfadarse. Pero nada más.
Enfádate contigo. Grita. ¿Qué pasa? Nada.
¿Por qué no?
➡️ Puedes ser optimista y enfadarte de vez en cuando.
Mi hijo, que ha pasado la etapa adolescente, es un hombre, pero todavía le quedan resquicios, se enfada ‘con la vida’ habitualmente, sin motivos aparentes. ¿Y qué? Pues que allá él, aunque a mi me moleste bastante.
No tenemos que escondernos.
Lo importante es saber lo que sentimos y por qué lo sentimos. Acéptarlo y sobreponernos a ello.
➡️ Ser conscientes de quienes somos.
 
➡️ Valorarnos.
➡️ No pasa absolutamente nada por enfadarnos. Se nos pasará.
Incluso cuando algo nos sale mal, ganamos si somos capaces de encontrarnos con nuestro verdadero yo.
➡️ No somos fracasados. La vida no es una mierda.
☝️ Vales mucho.
👉 Eres maravilloso y vamos a mirar de frente las circunstancias y los problemas y seguir.
Tampoco pasa nada por estar cansado. Es lógico. No vamos a castigarnos. En circunstancias así, es normal tener un mal día. ¿Quién no lo tiene?
La vida cambia de un día para otro. No podemos dejarnos llevar por las dudas, ni por el qué dirán, ni por el creernos invencibles.
Todos tenemos ese punto, en el que darnos cuenta de que algo no está bajo nuestro control.
➡️ Lo más importante es pasar por los momentos, ser lo que somos, asumirlo, y si aparece el lobo hacerle frente.
En días en los que te sientas así, como de bajón, tras enfadarte y gritar, mira a largo plazo.
No es una contradicción con lo que pienso: vivir el Ahora. Creo es lo que hay que hacer siempre. Los problemas que vienen Ahora, mañana y si no pasado, no estarán. Todo pasa.
Hoy cosas que las queremos solucionar o tener de inmediato y, si no es así, nos sentimos frustrados.
Simplemente, tal vez, hoy, en este preciso momento, te diré que pasado mañana, por no decir mañana,  seguro que la tormenta habrá terminado.
Feliz noche.

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