Coaching, coachingDVida, Empresa, InteligenciaEmocional, JLMorenoCoach, Liderazgo

Día 60: 60 días, estado de alarma.

El cielo encapotado, gris áspero, sin luz; con demasiadas cosas en la cabeza.
Me ha recordado, este día, a los de siempre. Sentado temprano en la oficina, el olor del café recogido en la puerta de la cafetería de al lado (antes lo disfrutaba antes de subir), y mil temas pendientes a los que enfrentarse, con esa esperanza, que por momentos disminuye y otros aumenta, de cumplir con todos los objetivos y obligaciones planteadas en la noche anterior. Tareas.
Pero no es fácil cumplir con todo. No todo sale como uno quiere. Nada es sencillo; solo aquello que está bajo nuestro control, puede ser ejecutado tal y como lo planteamos. Lo que depende de otros, nos viene marcado.
 
Ayer me hice la prueba del Covid. Tuve esa oportunidad, que te ofrecen los compañeros del camino,  y no lo desperdicié. En este tiempo, desde que llevamos con esto encima, no me he sentido mal en ningún momento. Salió negativo y negativo también que tuviera anticuerpos. Quiere esto decir, parece, que no lo he tenido ni de refilón. Quiere decir también, parece, que puedes contagiarte si no guardas las precauciones adecuadas.
☝️ Las precauciones son pocas, para la cantidad de irresponsables que ‘somos’.
🔴 60 días ya.
60 días, dos meses, de cuarentena, de semiconfinamiento.
➡️ Cada día, de estos dos meses, he despertado recordándome que soy mortal.
Cada día con esa cifra de víctimas, muertos, como despertador junto a la ansiedad por conocer que las personas que quiero, los que me rodean y forman parte de mi vida, de una u otra manera, están bien.
60 días de nuestra vida, que cada uno ha utilizado para lo que ha creído conveniente utilizar. Es la libertad utilizada en la semilibertad que vivimos.  Creo que en lo que sí hemos coincidido  todos, es en el habernos preocupado de cuidarnos de la manera que ha estado a nuestro alcance; del cuidado nuestro ha estado  y está el de los demás.
Estos 60 días, que ya han sido, puedo tomarlos como una experiencia más. Reconozcamos que no han acabado aquí, mañana es otro día, pero el haberlos superado sin la sensación de haberlos perdido, ya es importante.
Desde el primer día, aquél sábado 14 de marzo, tuve el planteamiento de convertirlos, lo que durase, en una estrategia personal en la que priorizar, más allá de la salud y la gratitud, el crecimiento personal y el sentimiento diario de no perder el tiempo.
El no perder el tiempo, para cada uno, puede significar algo diferente. Para unos puede ser aprovechar para dormir, para otros ver la tele y para otros muchos hacer todo aquello que no se tenía al día e iba quedándose en el camino: trabajos, proyectos personales, formación, lecturas y, por qué no, alguna serie de esas que el tiempo no te permite.
➡️ Ejecutar prioridades.
➡️ Avanzar cada día dando pequeños pasos.
➡️ Ir reduciendo los miedos para transformarlos en compromiso.
➡️ Orden.
➡️ Control de tiempos.
➡️ Tratar de ser lo más productivo posible ha sido mi propósito.
Reconozco ser un maniático del tiempo, el orden y su sentido. Creo como todos, tener la sensación de haber perdido mucho en mi vida; hablo de tiempo ocioso, no productivo. Tiempo que sin duda es irrecuperable, pero  nunca es tarde para haber tomado la decisión de no malgastarlo más.
60 días de miedos, de inseguridades, de inquietudes, de bajones, de emociones encontradas. De sonrisas, de besos y abrazos virtuales. Días de transformación y reinvención. Días de valorar, de sentir, lo importante. Días de aplausos y gratitud. De silencio y ruido interior. De paciencia, prudencia y calma. Días de encuentro con el Yo, de Ser y estar. Días de propósito.
60 días útiles a nivel vital, en los que no he perdido los horarios, ni las rutinas de trabajo, ni las sanas costumbres. Manteniendo el nivel de trabajo óptimo, los proyectos empresariales al nivel que las circunstancias permiten, con sus más y sus menos (que llegarán, desgraciadamente) y creando nuevas oportunidades tanto a nivel emprendimiento, como mejorando lo personal.
¿Satisfecho? Nunca.
👉 Tener un propósito vital es encontrar el sentido a nuestra vida. Encontrar el sentido a la vida no es fácil, pero cuando llegan situaciones complicadas, aparece: nuestra razón de ser.
El propósito nos viene de dentro; de una necesidad de hacer algo con significado, importante, que nos llene.
➡️ El propósito de vida, llega a ser el motor fundamental que nos mueve y al cual dedicamos esfuerzos y expectativas.
Hace un tiempo escribí (lee aquí 👉 ‘Tu propósito de Vida’) que el propósito de vida es la expresión de tu ser existencial, tu yo. Y cuando haces lo contrario, es cuando tu vida carece de sentido, te pierdes.
Por ello tener un propósito es tener una dirección, estar en el camino, focalizado, tu brújula.
➡️ El propósito, es el sentido de nuestro servicio hacia los demás.
En la obra de Lewis Carroll ‘Alicia en el país de las maravillas’, podemos leer un párrafo que dice así:
“…El Gato se limitó a sonreír al ver a Alicia. Parece bueno, pensó Alicia; sin embargo, tiene uñas muy largas, y muchísimos dientes, así que comprendió que debía tratarlo con respeto. 
 
–Gatito, gatito -dijo un poco tímidamente, ya que no sabía si le gustaba que le llamasen así; pero al Gato se le ensanchó la sonrisa. 
 
Ante esto, Alicia pensó: “Vaya, de momento parece complacido”, y prosiguió: 
 
-¿te importaría decirme, por favor, qué camino debo tomar desde aquí? 
 
-Eso depende en gran medida de adónde quieres ir, -dijo el Gato. 
 
-¡No me importa mucho adónde…! -dijo Alicia. 
 
-Entonces, da igual la dirección -dijo el Gato. Añadiendo: ¡Cualquiera que tomes está bien…! 
 
-¡Gracias! -añadió Alicia a modo de explicación.
-¡Ah!, dijo el gato: – ten la seguridad de que llegarás, sobre todo si caminas bastante, añadiendo: ¡…Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces.!” 
Si no sabemos qué camino tomar en nuestra vida, entonces tu propósito no estará definido; pero tampoco tus proyectos, ni los objetivos, ni mucho menos llegarás a tus metas; vivirás sin una dirección clara. 
Es esencial que, cada uno de nosotros, caminemos con un propósito. Que a su vez cada proyecto o empresa en la que nos impliquemos, tenga su propósito y, en conjunto, que la suma de los propósitos de todos de como resultado un fin, una huella que perdure en el tiempo.
Buenas noches.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s