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Día 27: Escribir un Diario.

Miro por la ventana ahora mismo, el cielo está pálido, diría que triste. Me apoyo en el cuaderno. Es Jueves Santo; jueves anterior al Domingo de Resurrección cristiano, dentro de la Semana Santa. Para todos serían unos días de descanso; este año no dejan de ser días exactamente igual que los anteriores, o que los próximos, para muchos. Para otros continuan siendo días de estrés en su labor pública por atender y asegurar el mejor servicio público al resto.

No sé si los días van pasando o nos van arrastrando. Nunca había tenido, ni siquiera cuando hice el servicio militar, una sensación de no libertad. Ni que decir tiene que no es lo mismo no ser libre en nuestras casas, con las pocas o muchas comodidades que tengamos, a estarlo, por ejemplo en una cárcel, secuestrado o escondido en un cuchitril por motivos políticos (que los ha habido y hay todavía en algunos países). Lo cierto es que, sin haber sido consciente de haber producido una desgracia a este mundo, aunque es posible que lo haya hecho -como todos-, más mal que bien, así estoy (estamos) en esta especie de semilibertad. Estamos encarcelados en casa. Sabemos que algún día esto terminará.

Vivimos llenos de esperanza, eso sí. Habitamos en nosotros con incertidumbres y, casi diría, con expectativas relativas.

👉 La esperanza te hace vivir porque te hace sentir.

La esperanza es algo simple, no cuesta dinero. No tener esperanza también es simple, tampoco cuesta.
Yo vengo alimentando mi esperanza, estos días, en estos cuadernos (dónde escribo estas notas). Cuadernos que me acompañan de siempre, pero que ahora lo hacen de una manera mucho más cercana.
En ellos voy vertiendo mis silencios, mis añoranzas, mis recuerdos, mis errores o culpas, lo que pienso o leo. Y no dejo de recomendar, desde la experiencia, hacerlo.

“La escritura natural de este tiempo es el diario. El tiempo verbal que mejor expresa lo que vivimos ahora mismo es el presente de indicativo, el que nombra los hechos en el instante mismo en que suceden, o unas horas más tarde, como máximo, cuando ni el olvido ni la memoria han emprendido ya su tarea habitual y constante.” Antonio Muñoz Molina

Son muchos los que estos días, que hacen ya cerca de un mes, han comenzado a escribir un diario. En todos los medios de comunicación hay periodistas, escritores, que publican los suyos. Yo me quedo, por ejemplo, con el de Antonio Lucas en el diario El Mundo.
 
➡️ El diario es un espacio de libertad, casi de clandestinidad personal, en un momento en el que no somos libres del todo.
Muchos de los que ahora escriben, cuando termine esta situación, no volverán a hacerlo. Otros muchos ya quedarán enganchados para siempre en esta especie de terapia personal que carece de más coste que el de la tinta y los cuadernos.
➡️ En los diarios no contamos nada a nadie, tampoco tenemos por qué escribir bien ni con un estilo académico. Simplemente vomitamos, escupimos o nos relajamos mientras nos deshacemos de muchas de las toxicidades que nos acompañan en el día a día.
Es un buen momento para la introspección, para la superación de esta batalla que es personal contra el mundo externo pero también contra el interno.
➡️ Escribir es un método de autodescubrimiento.
 
➡️ Es un modo más de entendernos, de echar un rato con nosotros.
➡️ Es una manera de analizar tus emociones, entenderlas y gestionarlas mejor.
➡️ Escribir te hace sentir acompañado en caso de que te sientas solo; te hace encontrar tu momento de soledad en caso de que estés acompañado.
 
➡️ Te sirve para estructurar tus pensamientos y así tomar mejor tus decisiones del día a día.
➡️ Escribir te proyecta más allá del presente.
➡️ También te sirve para perdonarte, para vomitar esas culpas que vas arrastrando en ese saco que es la vida.
➡️ Para creer más en ti.
 
➡️ Simplemente para expresarte y decir lo que piensas.

“El diario es el lugar natural de la crónica del confinamiento y la expectativa. Si se escribe a mano y en un cuaderno, queda todavía más acentuada su condición de espacio físico, de habitación propia, de realidad material que tocan las manos.” Antonio Muñoz Molina

La vida sigue. Pensamos que ha parado pero sigue.
Narremos con nuestras palabras o voz, lo que realmente pensamos, vivimos o sentimos en nuestros días. Es una manera de poner en orden este caos al que nos hemos visto abocados por la pandemia.
La mente nos dicta, pero también el corazón y el alma. Es cuestión de dejarse llevar y dejar a la pluma y el boli que simplemente transcriba en el papel.

“En los diarios, la intimidad se gesta en el tuétano de la experiencia cotidiana y emerge en la soledad de la habitación o de la casa” Begoña Méndez

👉 ¿Qué he conseguido hoy?, ¿qué he aprendido?, ¿a qué he dedicado mi tiempo?, ¿he descubierto algo interesante?, ¿cómo me he sentido?, ¿cómo he ayudado a otros?, ¿qué he conseguido en el trabajo?, ¿cómo he pasado el tiempo? ¿qué puedo mejorar?Responder a estas preguntas ya es un paso para escribir cada día. El resto viene solo.
Según Gillie Bolton, investigadora del King’s College de Medicina y Arte de la Universidad de Londres, cuando se está escribiendo un diario “aumenta la confianza en uno mismo, se potencian los sentimientos de autoestima y motivación para la vida. De alguna manera permite explorar áreas cognitivas y emocionales que no siempre son accesibles”. Desde el King’s College se asegura que, gracias al diario, “podemos mejorar nuestra salud, es decir, que no se trata ya sólo de un medio para hacer frente a momentos difíciles, sino de una herramienta para mejorar sin necesidad de estar mal para hacerlo. El diario aumenta la capacidad de autocuración del organismo. Quienes escriben un diario superan antes procesos infecciosos y cicatrizan antes las heridas”.
➡️ Escribir un diario fortalece el compromiso con uno mismo.
Siempre he leído diarios. De escritores, filósofos, científicos, políticos o empresarios. Aunque sean diarios públicos, pulidos y corregidos,  encuentras la inspiración, los momentos de flaqueza, el desorden de la vida, la búsqueda de un mismo en cada uno de ellos.

“En este momento, personas innumerables se inclinan sobre un cuaderno, manejan la pluma, el lápiz, la barra de cera, cortan y pegan cosas, alzan los ojos hacia una ventana, prestan oido al silencio inaudito al que ya se han acostumbrado, roban un rato al sueño después del trabajo en el hospital para dejar constancia de lo que han visto. Están dibujando entre todos el mapa inmenso y meticuloso del presente.” Antonio Muñoz Molina

Ya saben. Feliz noche.
@jlmorenoCoach

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