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Día 25: algo de Budismo.

Otro día. Esos aplausos desde las ventanas, el himno nacional que abandera un tenue sol que nos permite sentir la luz en la oscuridad.
Otro día de trabajo, bastante intenso, en el que también te das cuenta que las conversaciones que antes hacías con prisas, sin atención, ahora son más lentas, pausadas, atentas.
Todos coincidimos en que estamos ante en un momento sin precedentes en la historia del hombre, que nos afecta a todos los seres humanos sin hacer distinción de clase social, raza, país, edad, ideología o religión. No sabemos ni de donde ha venido realmente, lo que sí sabemos es que se ha extendido por todo el mundo, a una velocidad increíble,  y desconocemos la magnitud y duración de sus consecuencias.
Cada día lucho conmigo mismo. Cada día trato de levantar y levanto el ánimo. Pienso que no todos están igual. Las condiciones en las que cada uno vive, también tiene que ver a la hora de enfrentarnos a la adversidad. Cada uno tenemos nuestro propio campo de batalla.
Pienso, no sé si de manera equivocada, que la actitud personal debería consistir, en ocuparnos cada uno fundamentalmente de aquello que depende de nosotros individualmente, para conseguir una convivencia del conjunto mejor y superar la situación actual. Y como digo cada día, recapacitar acerca de si la humanidad, todos, deberíamos plantearnos el modificar determinados comportamientos y objetivos. Algunas columnas que creíamos nos sustentaban como eternos, han están cayendo estos meses.
Paso mucho tiempo reflexionando. Utilizar la mente de forma consciente nos transforma.Escribiré estos días demasiado sobre esto; hasta aburrir más todavía.
Nuestros pensamientos, nuestras creencias influyen directamente en nuestras decisiones y, por ende, en nuestros actos. También influye en cómo interpretamos la realidad del día a día.
Estar relajado es esencial para todo, incluído el aprendizaje, la creación, la producción o la introspección personal.
La vida que creemos moderna, la hemos basado en el culto a las apariencias, el consumo y la producción. Yo el primero. Dejamos atrás cosas tan sencillas y beneficiosas como estar tranquilo, parar, esenciales para la higiene mental.
Ahora podemos obligarnos a ello.
Hasta ahora no nos hemos preocupado de nuestra mente.
El apego. Apego a las cosas que tenemos o a las que queremos tener. Apego a lo sucedido o a lo que queremos que suceda.
Apego al Yo, a ser criticado, a ser lastimado, a que no nos aprueben los demás.
➡️ Ser sabio es vivir en relajación, en calma, que permita claridad en los pensamientos. La mente calmada puede focalizar y no perder la dirección. La mente calmada evita la confusión.
El desapego es indispensable para la mente relajada.
➡️ Debemos entender, de una vez por todas, que todo es impermanente, todo dejará de existir. Nosotros dejaremos de existir. Hoy estamos y mañana no.
Leía hoy Las etapas de camino hacia la iluminación, o Lamrim en tibetano, que constituyen el fundamento del budismo kadampa.
El Lamrim es una serie de instrucciones que contiene todas las enseñanzas esenciales de Buda Shakyamuni presentadas de tal manera que todas sus enseñanzas, hinayanas como mahayanas, se pueden practicar en la misma sesión de meditación.
Las instrucciones del Lamrim fueron recopiladas por el gran maestro indio budista Atisha, que fue invitado al Tíbet por el rey Yhangchub O en 1042, donde pasó el resto de su vida difundiendo el Dharma puro.
Para los maestros kadampas es mucho más importante lograr experiencia en el Lamrim que alcanzar clarividencia o un estatus social elevado.
➡️ Seguimos viviendo sin control y padeciendo sufrimientos tanto físicos como mentales que surgen del enfado, apego, celos y la confusión.
Hay veintiuna meditaciones de Lamrim que se suelen practicar en un ciclo de tres semanas como práctica de meditación diaria:
  1. La preciosa existencia humana
  2. Muerte e impermanencia
  3. Los sufrimientos de los renacimientos inferiores
  4. La práctica de refugio
  5. Las acciones y sus efectos
  6. Renuncia al samsara
  7. Ecuanimidad
  8. Reconocimiento de que todos los seres son nuestras madres
  9. Aprecio de la bondad de todos los seres
  10. Igualarse uno mismo con los demás
  11. Desventajas de la estimación propia
  12. Ventajas de estimar a los demás
  13. Cambiarse uno mismo por los demás
  14. La gran compasión
  15. La práctica de tomar
  16. El amor que desea la felicidad de los demás
  17. La práctica de dar
  18. Bodhichita
  19. La permanencia apacible
  20. La visión superior
  21. Confianza en el Guía Espiritual
Sobre cada una de ellas se reflexiona en silencio, de tal forma que lleguemos a encontrarnos con esa calma, que nos provoque una mente en paz y capaz de hacernos sentir lo verdaderamente importante.
Resolver este problema, esta pandemia, por nosotros mismos de manera inmediata es imposible. Es un problema global, y lo que sí podemos es usar la dificultad que nos rodea, para generar más solidaridad, compasión y sabiduría. Al fin y al cabo eso es vivir en paz.
Creo que hoy me he puesto demasiado místico, así que lo voy a dejar ya.
Feliz noche a todos.

2 comentarios en “Día 25: algo de Budismo.”

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