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Día 16: Resilencia.

#1DíaMenosCoronavirus
Han amanecido las calles completamente vacías, como cada día. Cualquier domingo, a horas tempranas como las que salgo, estarían llenas de paseantes o corredores. Las cafeterías con esas gentes que madrugan, como yo, y toman café al compás de las noticias del periódico, mientras otros comentan el partido de liga de la noche anterior. Todo eso que era normal hasta hace poco, ahora parece un sueño.
Yo sigo comprando los periódicos el fin de semana, ni aun así, en estas circunstancias, me acostumbro a leerlos en digital. Soy un clásico, aunque me temo que en cualquier momento hasta esto  se acabará.
Ayer el gobierno decretó el confinamiento total con el cierre de todas las actividades económicas, exceptuando las esenciales: alimentación, farmacias, agricultura y algunas más. Se acabó lo de ir a la oficina y mantener todo más o menos en orden. Habrá que hacerlo totalmente telemático. Una medida tomada demasiado tarde, desde mi punto de vista, y que todos sabíamos llegaría.
Es difícil decidir cuando se tienen responsabilidades. Decidir en la adversidad es liderar y liderar es arriesgar. Solo se equivoca el que decide.
 
No puedo ser crítico con aquellos que tienen responsabilidades en circunstancias extremas. Puedo estar de acuerdo o no con lo que se hace, pero eso es opinar desde las gradas, el que está en la arena es el que se la juega. Siempre he dicho que el que está en posición de responsable, conoce y analiza todos los factores para luego decidir. Ninguno sabemos, en esas mismas condiciones, ni lo que haríamos ni como lo haríamos.
Hay una palabrea por ahí, que a mi me encanta, bella y perfecta: RESILENCIA.
Resilencia es un término que a los Coach, a los que estudiamos y nos encanta el desarrollo personal, la motivación, nos fascina. Más de una vez he escrito sobre ello.
Resilencia es la capacidad que todos tenemos para afrontar una adversidad. Resistencia y recuperación ante una situación, o experiencia, traumática. Capacidad para adaptarnos bien, mantenernos firmes, no caer frente a situaciones adversas, amenazas, tragedias o tensiones significativas como pueden ser de salud, de trabajo, financieras o de relaciones personales.
¿Cómo nos enfrentamos a momentos difíciles que cambian nuestra vida? ¿Cómo nos estamos enfrentando cada uno de nosotros a esta situación que vivimos todos?
¿Cómo reaccionamos? ¿Cómo estamos reaccionando?
Normalmente nos adaptamos. Cada uno tarda más o menos tiempo pero terminamos adaptándonos. Requiere de un esfuerzo individual.
Ser resilente no quiere decir que seas de hierro, que no experimentes miedo, angustia, temor, ansiedad. La resilencia son pensamientos, conductas, incluso acciones que podemos aprender o desarrollar.
Hoy que, no sé por qué, o sí, he llegado a este concepto y me he puesto a meditar sobre él, con el ánimo de ponerlo en práctica yo mismo, aprovecho para dejarte algunos consejos, reflexiones o ideas, para que tú  también lo desarrolles:
➡️ No hagamos que el momento sea duro, sintámoslo como difícil. Después de la tormenta, en este caso tormenta, llegará la calma.
➡️ Cada uno vivimos las situaciones de una manera distinta, pero todos tenemos el mismo poder en nuestro interior. Podremos tardar más o menos en sacar las fuerzas y la energía necesaria para llevarlo a cabo, pero te puedo asegurar que en tu camino, como en el mío, cada paso que demos es un reto conseguido.
➡️ Aceptemos la realidad como es. Estamos dónde y cómo estamos y eso es lo que hay. Hay cosas que ni controlamos ni podemos cambiar. Cambia tu manera de interpretar esta realidad.
Paciencia. Todo pasará.
➡️ Si necesitas apoyo, búscalo. Busca apoyo interno, entre familiares o amigos o externo, contacta con un coach. A veces el que no sea una persona conocida te sirve para abrirte más en tus angustias, en tu estrés y te puede aportar más valor. Esto fortalece tu resilencia.
➡️ El cambio es parte de la vida. Hay cosas que no podemos evitar, ni controlar. Una vez aceptado esto, aprovecha para cambiar aquello que si puedas cambiar. Aprovéchate de las circunstancias. Siéntete productivo. Gestiona tus emociones.
➡️ Desarrolla metas y objetivos. Haz un listado con tareas que te lleven a dónde quieres ir. ¿Tu dirección era la adecuada? Las circunstancias adversas, casi siempre, son un aviso y una oportunidad. Utiliza este parón para corregir la dirección. Desarrolla metas realistas.
➡️ Actúa. No pierdas el tiempo. Haz todo lo que puedas hacer. Actuar es mejor que ignorar los problemas y las tensiones. Si actúas siempre estarás pensando en soluciones. Si no haces nada la situación no cambiará de todas maneras.
➡️ Ten fe. Nunca pierdas la esperanza. Creo que te lo escribo en cada artículo. Nunca hay que perder la esperanza ni la fe. Visualicemos lo que queremos y no nos preocupemos por lo que tememos. No es fácil. Lo sé.
➡️ Cree en ti. Confía en ti. Todo lo que estamos viviendo en una situación adversa nos parece un sueño, algo imposible. Esto no debería estar ocurriendo. Pero está ocurriendo. Pero se resolverá, más pronto que tarde. Tienes que ser optimista. La situación mejorará y tu estarás ahí, más fuerte. Confía en tu capacidad para afrontar obstáculos. Seguro que no es el primero ni será el último.
➡️ Mantengamos las cosas en perspectiva. Observemos en calma. Pueden ser situaciones dolorosísimas, pero no hagamos más grande el problema de lo que pueda ser.
➡️ Sé creativo. Busquemos nuevas opciones. Transformemos esta experiencia dolorosa en algo bello y/o útil.
➡️ Practica el mindfulness o conciencia plena. Estos días toma el hábito de estar plenamente presente, de vivir en el aquí y ahora y aceptar. No vamos a culparnos ni culpar a nadie del pasado. Lo pasado pasado está. Estamos aquí y ahora, en esta situación. Vamos a mirar el futuro con optimismo.
➡️ Reescribe tu historia. Esto lo vas a superar, lo vamos a superar. Reinvéntate. No te digo que tires todo por la borda. No. De esta experiencia debemos aprender. Todos tenemos, seguro, cosas que cambiar y hasta ahora no lo hemos hecho o por comodidad o por miedo. Aprovechemos la situación. Cambiemos nuestro discurso personal que nos ha hecho ver el mundo tal vez de forma equivocada, incluso a nosotros mismos.
➡️ Busca el sentido. Podemos encontrar el sentido a través del sufrimiento y esta situación nos ayudará a conocernos a nosotros mismos, decía Viktor Frankl (Cuyo libro forma parte de ,os que siempre recomendaré ‘El hombre en busca de sentido’)
➡️ Apoya a otros. Una manera de dejar de estar obsesionado con el problema es ayudar a otras personas. Sentirte útil mejora tus emociones. Ayudar es agradecer. Acercarte a otros es una manera de salir de ti mismo y aumentar tu fuerza.
➡️ Ten sentido del humor. Sé que a mi me falta bastante, pero sé que es positivo. Reírse es positivo. Reírnos de nuestros problemas nos hace descargar y relativizar el problema.
➡️ Invierte en ti: tiempo, formación, proyectos. Aprender nuevas capacidades cada día.
Mi amigo Heráclito dejó dicho que “Nunca nos bañamos dos veces en el mismo río”. Tras una dificultad, nunca volvemos a punto de origen. Las dificultades y los cambios nos influyen y nos transforman. Nuestro reto es dar lo mejor de nosotros. Nada volverá a ser igual, no podremos pensar igual.
Buenas noches.

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