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‘Día 12: Hablemos de Solidaridad.’ por JL Moreno Coach

#1DíaMenosCoronavirus
Un día más y un día menos, aquí estamos, dando gracias como todos los días.
La gratitud es algo tan importante como que, de alguna manera, nos motiva a seguir. Porque de seguir caminando se termina por llegar y ahora mismo, amigos, todos compartimos la misma meta: VENCER.
Hoy pensaba que, de lo mucho que estamos aprendiendo en estos momentos, de lo mucho que vamos a agradecer, es de la vuelta a la solidaridad.
Hasta antes de ayer, el mundo, por mucha globalización, por muchas redes sociales y comunicación, caminaba a su bola. Ahora nos une un reto común.
 
Ese individualismo que nos caracterizaba, esa competitividad por Ser, por tener, por llegar a ser la primera potencia, por ser más que tú… ¿de qué sirve ahora mismo?
Ahora depende de todos nosotros, de nuestra responsabilidad y aptitud, que salgamos antes de esto, que venzamos al bicho.
Pero también hay que poner en valor, muy en valor, que la tranquilidad de muchos es gracias al trabajo de unos pocos.
Qué curioso, pero lo más hermoso, o de lo más hermoso, que a muchos nos viene a la cabeza y al corazón estos días, sea la palabra SolidaridadSolidaridad, con todo el enorme significado que conlleva cuando las circunstancias son de lo más adversas.

Solidaridad es generosidad, cooperación, desprendimiento y también responsabilidad.

Solidaridad es el ejemplo que muchos vienen dando, día a día, pero que, curiosamente, lo ponemos en valor solo cuando lo necesitamos de verdad. Ahora.
Creo que todos, absolutamente todos, somos solidarios. Unos lo somos en determinados momentos, otros lo son siempre porque es su forma de ser y vivir.
Y ser solidario, sinceramente, no tiene nada que ver con eso de echar una limosna, de vez en cuando, al  necesitado que se coloca en la puerta de la iglesia o la salida del metro; tampoco el abonar una cuota en una fundación, u asociación, que apadrina niños en países desfavorecidos. Sin duda que todo eso siempre es caridad y ayuda, faltaría más, aunque muchos lo hagan por desgravarse en la declaración de la renta o por vender exclusivas en la prensa del corazón.
Ser solidario, es ser capaz de dar sin esperar recibir nada a cambio, de servir a la comunidad, por el interés general por encima de tu interés particular, de desprenderte de tu Ser por aportarlo al bien de todos.
 
Todos, y digo todos, vivimos sometidos a una situación de impacto y adversidad. Una situación increíble que supera lo vivido hasta ahora y que nos abre los ojos y el corazón a mucho de lo que hasta ahora no habíamos prestado atención.
Personal Sanitario de todo tipo, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Ejército, Cocineros y personal vario de Hospitales, Cajeras y Cajeros o personal dependiente en supermercados, Conductores y Empleados de Transporte Público, Taxistas, Policías Locales, Protección Civil, Cruz Roja, Servicios de Limpieza y recogida de residuos (me quedo algún sector de seguro)… todos, todos esos que siempre han estado ahí, hoy velan para que todos los que estamos o están confinados en sus casas puedan estar un poco más tranquilos.
Y muchos de los que estamos en nuestras casas,  tenemos, o hemos tenido, un sueldo muy por encima del de la mayoría de los que están ahí, tratando de salvar vidas aun a riesgo de las suyas.
Muchos hemos criticado, reído, bromeado, sobre muchos de ellos, cuando no hemos tenido esta sensación de miedo y necesidad que ahora nos acompaña.
Curiosamente todos ellos, hace dos meses, siempre,  también estaban ahí, los mismos, haciendo su trabajo, prestando su servicio de la mejor manera posible y nadie les aplaudíamos; es más, casi todos les ignorábamos.
Por ello, nunca es tarde para aprender lecciones de vida. A mi no me gustaría que jamás olvidásemos lo que están haciendo y, por supuesto, que reclamásemos que todos ellos tuvieran unos salarios dignos acorde con el trabajo, servicio y labor que desempeñan.
Que no olvidásemos su entrega, sus caras de cansancio, su sacrificio y su valentía. A día de hoy son muchos los contagiados por hacer su trabajo y muchos ya, demasiados, los que tristemente están dejando su vida en ello.

Solo una multitud de personas, de gentes variopintas, cada uno con sus ideas o creencias, unidos, debidamente vertebradas, resulta inexpugnable por su fuerza y energía.

La solidaridad implica desprendimiento, generosidad, participación y espíritu de cooperación.
Aunque sea en estos momentos, sin olvidarlo nunca, seamos solidarios. No es momento de individualismos, es momento de colectividades. El individualismo ha fracasado.
Comencemos con nosotros mismos y traslademos a los demás esa solidaridad y, sobre todo, agradezcamos más que nunca el valor de todos aquellos que están generándonos algo de tranquilidad en estos momentos que vivimos.

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