Coaching, coachingDVida, Empresa, Liderazgo

Conversaciones sobre el éxito I

Pasan los días como un rayo. No me doy cuenta porque siempre tienes más que hacer que lo que haces, siempre la corriente va más deprisa de lo que podemos remar. Y nos lleva…
Qué es el éxito de uno, nuestro, mas que aquello que ven los demás. Vemos en los demás lo que no tenemos, maldita costumbre occidental. Pensaba hoy mientras leía cierto artículo sobre los nuevos influencers

No sé si alguien me habrá visto en algún momento como hombre o persona de éxito, no lo creo, pero si en algún momento ha sido así le puedo enseñar las cicatrices, los chichones o las heridas todavía abiertas. No soy un tipo de éxito, pero tampoco un fracasado. Simplemente soy.
Suelo discutir con mi hijo, que comienza una nueva etapa en su vida,  y lo que será su camino hacia su añorado éxito, sobre lo que realmente es el éxito. Le trato de mostrar, y convencer, que detrás de esos personajes, que para él son ejemplo de éxito, hay una vida que no se conoce. Es la vida real, la de las heridas y balas, la de la soledad, la de las miserias y la depresión, la del egoísmo e inconformismo, la del navajeo, la de los fracasos, la de las cosas importantes que vas dejando y perdiendo por el camino.

El éxito, curiosamente, no está en lo que vemos, esta en lo que no vemos. 

El éxito para unos es vencer, para otros resistir, para otros llegar.
Para mí, curiosamente, a estas alturas de la vida, un día de éxito es sentir que las personas que me rodean, que me importan, están bien. Para mi, con mil batallas a mis espaldas y las que quedarán, he llegado a la conclusión que mi único éxito está en él: mi hijo.
Éxito, en este caso, es valorar el ser, la persona,  por encima de todo, no querer ni buscar algo diferente a lo que se es y sentir con orgullo a alguien que tendrá tiempo de sentir lo que para él sea el éxito. A esta edad mía, tras tantos fracasos y revolcones, me he dado cuenta que el éxito simplemente es, por ejemplo, estar con él, estar con las personas que me importan, que forman parte de mi, que me aportan crecer desde el interior y no desde lo exterior.
Conversaba días atrás con mi hijo sobre los miedos, de su momento, de temores al futuro, de incertidumbres.
Es muy fácil aconsejar. Peor es no hacerlo.
Yo solo tengo un consejo: el ahora, el darlo todo por ese objetivo o reto que se nos presenta. Luego, si llega, hablaremos del después; de lo que tenga que ser será. El no arrepentirnos por no haberlo dado todo, por no intentarlo.

Nunca pienses en lo que pasará mañana. Piensa en hoy. Mañana veremos lo que hacemos con lo que pase; si estamos. 

Hoy Estamos y es la única realidad.
Da todo lo que puedas hoy.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s