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Frente al miedo!

Os dais cuenta que pasan los días, pasan las semanas, pasa el tiempo. Pensamos, cavilamos, resquebrajamos los tiempos y, cuando nos detenemos, analizamos y nos damos cuenta que no hemos avanzado lo que queremos.

El estar constantemente cavilando, pensando, provoca que perdamos el presente y, por ende, la vida.

Estar en constante pensar no soluciona nada, provoca preocupación por el pasado y miedo al futuro sin pensar en lo que sucede en el presente. Nos resta. Este tipo de mente provoca ansiedad.

Es un diálogo interno repetido y siempre sobre lo mismo.
Si vivimos ajenos al presente viviremos ajenos a la realidad.
Llego al fin de semana y me escondo en esos rincones como el que huye de las fieras. Trato de calmar mi mente, trato de centrarme en el presente, en lo que sucede en el aquí y en el ahora.
Siento que cada día soy un poco más diferente, que no distinto.
Me doy cuenta de que nos rodean pequeños detalles, pequeños milagros cotidianos a los que no damos la mayor importancia. Deberíamos pensar más en ello.
Me siento en mi patio, me dejo acariciar por el sol. No me apetece nada más. Repaso los días, repaso los pensamientos, alguno anotado para no olvidar. Me apetece respirar, escuchar el sonido del viento y el cantar de los pájaros. Digno silencio. Es la representación de cómo siento esos momentos: digno y en silencio.
Los momentos de soledad te hacen encontrar y enfrentarte con tus miedos.
Miedo a que todo termine, a que no nos de tiempo a terminar lo que empezamos; miedos a no enmendarnos.
El miedo va unido a nosotros con lo que hacemos nuestro o se adhiere a nosotros.
Normalmente nuestros miedos tienen que ver con todo aquello que no podemos controlar, lo externo.
Tememos el futuro cuando ni siquiera sabemos si despertaremos mañana.
Si fuéramos capaces de entender el por qué de nuestros miedos, podríamos desprendernos de ellos sin problemas.
Desde que nacemos comenzamos a sufrir y, por lo tanto, a temer. Comenzamos a sobrevivir.
Todo es arbitrario; todo sucede como sucede. Uno sube y baja como va y viene. Uno viene y va como baja y sube. La vida es una montaña rusa en la que nos dejamos llevar en un vehículo, nuestros pensamientos y emociones, que se dirige por unos raíles sin control. Nos subimos y nos lanzamos a un despropósito de sensaciones que en momentos, perdido el control, nos hacen sufrir.
El miedo es una emoción más a la que enfrentarnos en el día a día.

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