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La esencia de tu Ser.

Me decía estos días de atrás un amigo, algo mayor que yo, que cuando cruzas la frontera de los cincuenta, la mente comienza a tomar conciencia de que restas días más de los que sumas y las preocupaciones sobre salud, sobre lo que has hecho o dejado de hacer, sobre tu vida, te arrastran a cierta ansiedad, preocupación y cierto desasosiego.
Es a estas edades, posiblemente, cuando comenzamos a hacer un examen de conciencia de nosotros mismos. Eso que deberíamos haber hecho antes, encontrarnos con nosotros, reflexionar sobre nuestro Yo y encontrarnos con nuestro Ser, su esencia, parece que nos revuelve y entonces nos entran las prisas.

Vivimos recordando constantemente el pasado, con miedo al futuro y dejamos de sentir la verdadera esencia de nuestro Yo, de nuestro Ser, que es el presente.

A esto añadimos esos primeros achaques que hay que tener en cuenta: la salud, el estado físico, comienza a generar algún que otro problemilla o susto.
Es verdad. Es en esta época, y no antes, como si del ecuador de la vida se tratase, cuando comienzas a plantearte todas esas preguntas que deberíamos hacernos antes: ¿y para qué? ¿por qué? ¿qué he hecho? ¿qué haré? ¿cuánto me quedará? Y tontamente te envuelves en un estado que en vez de vivir los días, los mal vives fundamentalmente por una ansiedad y estrés que nosotros mismos nos provocamos.

Buda dijo “Lo que sois es lo que has sido. Lo que serás es lo que haces a partir de ahora.”

Y qué verdad encierra este pensamiento. Habremos hecho lo que hayamos hecho; habremos llegado donde hemos llegado; somos lo que somos, con defectos, errores, tropiezos, miserias o virtudes, pero seremos lo que queramos ser a partir de ahora y durante el camino que nos quede.
Y mucho de ese camino que nos queda dependerá de nosotros, de hacerlo más fácil o difícil, de hacerlo más o menos habitable; de vivir con cierta dignidad y calidad.
El camino de cada uno se lo va haciendo cada uno, paso a paso, desde hoy; ese camino tendrá que ver siempre con la esencia de nuestro ser, con ser capaces de apartar o vencer al ego que nos ha acompañado o utilizado hasta ahora para tomar el mando desde la esencia de cada uno.
Y no hablo de nada económico. Últimamente, en mis reflexiones y conversaciones, llego a la conclusión que la economía, lo material, no sirve de nada si tienes una mala calidad de vida. Lo bello de este mundo es gratuito.
Buscar el significado del por qué de las cosas, el por qué de hacer lo que hacemos.
Podemos tener todo el dinero del mundo pero, por ejemplo, sin salud de nada vale. Podemos tener varias empresas en funcionamiento y en producción, pero si estamos estrenados todo el día, corriendo de aquí para allá, sin dormir por mil problemas que resolver, además de jugarnos la vida, no vivimos.
Todo es un planteamiento, un planteamiento de vida. Se puede vivir con menos y se puede vivir sin correr.
Siempre dejamos para el final lo más importante, nosotros. Si nosotros no estamos bien mental, física y espiritualmente, difícilmente podrán estarlo aquellos que nos rodean.
Y el tiempo se marcha. Corre mientras no cogemos las riendas del Ser.
“¿Y de dónde procede, te preguntas, tu extraño desasosiego, tu sensación de estar desconectado y tu constante temor de que tú no signifiques nada? Es como si hubieses llegado hasta aquí a la deriva, sin ningún plan, excepto el de seguir vagando, pues solo eso parece seguro. (…)
La razón te diría que es imposible que el mundo que ves a través de los ojos que no son los tuyos tenga sentido para ti.” UCDM C22
Vivimos solo si tenemos un propósito por el que vivir. Todos tenemos una misión y todos tenemos un propósito. Sin ese propósito tan solo deambulamos por aquí, por allá, sin rumbo fijo y sin ni siquiera Ser.

Difícilmente podrás inspirar a los demás si tu vida no es un camino inspirador, con objetivo, con propósito.

Paz interior frente al miedo.
En este año de reflexión, de meditación, de búsqueda de ese Ser que todos llevamos dentro, pero que no todos buscamos tal vez por miedo a encontrarnos con él, me he dado cuenta que hay cosas que salen caras en la vida: tratar de tener todo, dinero, coches, buena casa, termina por salir caro. ¿Cuántas personas pierden su salud por el estrés que le provoca el día a día en la búsqueda material? ¿Cuántos no llegan ni siquiera a disfrutar de lo que tienen?
Llego a la conclusión que nos han educado mal y peor, educamos mal a nuestros hijos. ‘Eres lo que tienes’, ‘vales lo que tienes’… pero ¿qué sientes?
No hacen falta títulos universitarios, ni grandes mansiones, ni coches de alta gama… lo que vale es Ser, la esencia de cada uno. Ser desde dentro, Ser desde el corazón y vivir con humildad honestidad, profesionalidad. Ser. Liderándote desde dentro, liderando desde el corazón.
He leído algo que nunca había pensado: el primer órgano que se forma en un feto es el corazón, y el que cierra nuestra vida también es el corazón cuando deja de latir. El único órgano de nuestro cuerpo que no padece cáncer es el corazón. Pero el corazón se puede parar porque lo llevamos al límite en nuestro caminar, por erróneas elecciones.
Siempre hay un momento de cambio aunque sea debido a esos avisos que el cuerpo nos manda.
El cambio más profundo que podemos hacer se produce en nuestro interior.
En mi caso, reconozco que algo importante me está ocurriendo en este tiempo y es que he dejado de tener ilusión por lo material y sí cada vez más por lo sencillo del vivir.
Teniendo el privilegio de ciertas comodidades me he sentido vacío, como la gran mayoría.
He sentido que todo lo que buscaba lo hacía desde el ego, ese ego que te arrastra, que te pide más, que compara, que enjuicia y critica. Ese ego que te hace ser competitivo, que te hace pensar que no vales nada o que vales más que el resto; que te llena de cosas que te generan placer temporal porque al tiempo siempre te provoca buscar otras.

Tu esencia, tu Ser, es quién debe marcar tu camino, lo que eres.

Obsérvate, qué piensas y qué haces. Obsérvate y cambia el sentido antes de que sea demasiado tarde.
Tienes el poder de cambiar, tienes el poder de resetearte Ahora, solo tienes que pararte y encontrar la esencia de tu Ser. Nunca es tarde.

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