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Me gustan los Lunes.

Desde hace algún tiempo, cuando llega la tarde del domingo, parece como que quiero que corra más el tiempo, acabe el día cuanto antes y despierte al lunes, algo que hago cada vez más temprano.
No sé, tal vez porque pienso demasiado y no me gusta hacerlo más que cuando yo lo propongo. Tal vez porque tengo la mente descansada y necesito de nuevo agotarla, o  porque en la tarde de los domingos uno se encuentra consigo mismo, frente a una hoja en blanco o frente al espejo y , simplemente, ve lo que en esos momentos no quiere ver.
Cada vez me gustan más los lunes.

Los lunes, por ejemplo, los inicio, como he dicho, cada vez más temprano, de hecho comienza a amanecer cuando llego a la oficina.
Camino todo lo que puedo, estoy descansado, y escucho música en vez de esas noticias que normalmente ya nos tientan a ponernos de mala leche desde el inicio de la semana.
Tomo café tranquilamente, mientras veo el despertar de la calle al día.
Los lunes llevo la agenda en orden, con los propósitos de la semana, los objetivos y las tareas bien ordenados y trato, casi todos, no cargar el día con reuniones externas.
Los lunes suelo comer tranquilo, si puedo en soledad y reflexionando y anotando ideas en ese cuaderno cercano que siempre me acompaña. Si tengo comida con alguien el lunes intento que sea de trabajo/amistad, más lúdico.
Los lunes siempre tengo alguna idea nueva que trato de enfocar o dibujar para un futuro. Algo que me ilusione aunque se vayan acumulando tantas en el cuaderno que algún día publicaré en un libro que titule ‘Las ilusiones de los lunes’.
Los lunes trato de saludar y desear buena semana a todo el que me encuentro. Incluso parece que, desde que cojo el tren por la mañana temprano, sonrío más de lo habitual.
Los lunes son un comienzo siempre, una nueva oportunidad.
El lunes puedes planificar el resto de la semana, llenarla de momentos aunque luego la agenda te los vaya rompiendo.
No quiero con esto hacerles ver que los lunes son fantásticos. Una de mis rarezas puede ser esa, que a mi me gusten, por un motivo u otro, y al resto de los mortales les parezca el peor día de la semana.
Tal vez consista en el modo que tenemos cada uno de percibir las cosas. Cambien su enfoque, aunque sé que es más difícil que cambiar el mío sobre la tarde de los domingos.
Esto es una cosa más por lo que debo ser un bicho raro.
Te invito a que hagas del lunes un día diferente de la semana, el mejor día.
Tal vez por eso, en los últimos tiempos, como he dicho, llegue la tarde del domingo y solo piense que pase cuanto antes.
Es curioso que con la mente ordenada podemos hacer todo aquello que nos propongamos, con la mente en desequilibrio hasta lo mas fácil puede ser un caos.
Feliz lunes!!!

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