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Volviendo sobre la adversidad.

No sé muy bien por qué estos días, por unos motivos u otros, termino reflexionando sobre la adversidad. Un tema recurrente al que acudo a menudo, tal vez cuando uno más bajo está de ánimo o cree que sus problemas son más importantes que los de los demás. Y no es cierto.

Nuestro mundo interior crea nuestro mundo exterior.

A veces queremos abarcar más de lo a que podemos llegar y terminamos rendidos antes de pasar por la línea de meta por falta de orden y organización. Hay cosas que se nos van por no estar pendiente de ello.


El camino que recorremos en nuestras vidas nos pone delante, a veces, demasiadas pruebas que debemos de afrontar. Unos más que otros se enfrentan a ellas con valentía, las superan haciendo sentir a los que les rodean que la vida está para eso, para vencer lo malo y vivir lo bueno.
Cuanto más consolidados tengamos nuestros valores más fácil será enfrentarnos a todas esas adversidades que van apareciendo.
La vida es esfuerzo, autoconfianza, solidaridad, compasión, empatía, respeto, equipo.

La adversidad es ese momento en el que descubres verdaderamente quien eres.

La vida normalmente no es como queremos que sea, debemos dejar que las cosas ocurran, que fluyan por sí solas mientras trabajamos para que así sea.
Me ha gustado siempre escribir sobre la adversidad porque es ahí donde verdaderamente se mide la persona. La persona, frente a la adversidad tiene que ser uno mismo.
Debemos siempre hacer lo que tenemos que hacer y no lo que nos recomienden los demás que hagamos.
Debemos tener confianza en nosotros.
No confiar en uno mismo, estar solo, casi siempre supone vértigo, desconfianza, inseguridad, miedo.
La adversidad, ese momento en el que te encuentras completamente solo ante el peligro, la mayoría de las veces supone una oportunidad, supone encontrar nuestro poder, supone liderarnos para superarnos.
Siempre eres más de lo que crees que eres.
No sigas caminos establecidos, descubre tu camino.
Visualiza y anota de una puñetera vez lo que quieres y ve a por ello.
Crea tu camino. Escribe tu destino.
Desea lo que quieres.
Deja de exigirte tanto, ni eres perfecto ni lo serás nunca, pero trabaja día a día por ser un poco mejor de lo que fuiste ayer.
Todos tenemos miedo, todos nos enfrentamos a mil y una adversidades. No todos las superan, pero los que creen en sí mismos persisten.
Debemos dejar de preguntarnos constantemente o de quejarnos de cómo nos trata la vida. Somos nosotros los que hacemos vida.
Cambiar de actitud, confiar.
Todos sabemos cómo queremos vivir, pero muy pocos estamos dispuestos a dar el paso, a sacrificarnos, esforzarnos, luchar, hasta conseguir vivirla de verdad.

No hay adversidades, hay oportunidades.

En la adversidad se crece. Simplemente vive.

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