Liderazgo

Caminando…

Soy adicto a caminar, a andar en silencio. Soy adicto a mis caminos, allá en La Mancha, míos,  donde tantas veces me encuentro con mi destino.

Un par de horas caminando y parece que todo alrededor cambia.
Vamos portando, inevitablemente, con los años, desdichas, desilusiones y ofensas, por eso se hace tan necesario salir al campo, abrir las ventanas del alma y dejar entrar, aunque solo sea momentáneamente, el viento frío que nos purifique.
Hay un silencio que encuentro en estos caminos, el que acaricia las siembras, el que abraza mis pasos mientras busca el rincón de sus adentros.

Silenciarse es decir no a todos esos pensamientos que habitualmente nos inundan, a lo externo.

Tal vez cuanto más estamos en el camino menos sabemos del camino.
El silencio da un conocimiento que no da la palabra.
En estos caminos analizo y reflexiono desde dentro, no desde fuera. Me doy cuenta que la respuesta que damos a una determinada circunstancia o cosa, se debe fundamentalmente a nuestras experiencias del pasado, los recuerdos. Esto nos limita en el Ahora y coarta nuestro poder para crear lo que realmente somos o pensamos en este momento.
Sintamos el presente ante cualquier situación. Sintamos el Aquí.
Todos evolucionamos. Con nosotros también evoluciona los significados de las cosas.
Nuestra percepción no debe estar condicionada por el pasado. Démosle un significado diferente.
Somos un yo universal y otro egoísta. Todos portamos los dos. En estos parajes solo existe el universal, por aquí no existen batallas.
Solo hay un camino, el del compromiso con uno mismo.
En el mundo no hay rivales, el mayor rival al que nos enfrentamos es a uno mismo, por ello caminar por la vida mirando continuamente a los demás, lo que son, hacen o dejan de hacer, no es productivo, lo productivo es mirarnos nosotros mismos y avanzar superándonos poco a poco.

Nunca hay que compararse con los demás, debemos compararnos con nuestro ayer, con ese paso que acabamos de dar.

Las comparaciones solo generan frustraciones, envidias. El éxito está en cada uno de nosotros, en lo que somos o lo que podemos ser.
Saber dónde estamos, los errores cometidos y teniendo clara la dirección, solo tenemos que dar un paso y caminar.
La vida siempre es cambio, un constante cambio; evolución, crecimiento, superación. Optimismo.
Caminar. Prestar atención. Aceptar.
Caminando tomamos unos sorbos de vida, que no es más que dejarnos llevar por ese viento mientras los pies se mueven hacia delante sin pensar mucho más en lo que eras. Tomamos aire.
Comienza la Lección 15 del Libro de Ejercicios de Un Curso de Milagros de la siguiente manera:

No reconoces que los pensamientos que piensas que piensas no son nada debido a que aparecen como imágenes.  Piensas que los piensas, y por eso piensas que los ves. Así es como se forjó tu “manera de ver”. Ésta es la función que le has atribuido a los ojos del cuerpo. Eso no es ver. Eso es fabricar imágenes, lo cual ocupa el lugar de la visión, y la reemplaza con ilusiones.

Fabricamos imágenes. Vemos lo que pensamos y lo que pensamos a veces no es lo correcto y por eso lo que vemos, generado por esos pensamientos que no son correctos, también es incorrecto.
Todo lo que pienso son imágenes que yo fabrico.
La mente tiene un poder absoluto sobre nosotros, sobre nuestras emociones.
Nuestros pensamientos son capaces de fabricar ilusiones y esas ilusiones, falsas, convertirlas en temor, en miedo. Nuestros ojos se abren cuando dejamos de fabricar ilusiones, de ver como nuestros pensamientos quieren que veamos.
Lo real está ahí, pero nuestra mente es capaz de convertirlo en irreal.
Nuestros ojos nos muestran los errores de nuestra propia mente.
Nuestros pensamientos pueden hacer que juzguemos a alguien por cómo va vestido, la raza o, incluso, el sexo que tenga. Si obviamos esos pensamientos, si vencemos el ego que los provoca, abriremos los ojos y veremos todo tal cual es. dejaremos de etiquetar a las personas y las veremos tal y como son.

Pensemos que lo que vemos es fruto de lo que pensamos y tal vez eso, lo que pensamos que pensamos, esconde nuestro verdadero problema.

Ver de manera espiritual. Ver en silencio. Ver sin estar atrapado por el pasado. Sentir el ahora.
Si te vuelves calmado y sereno en tu interior, todo a tu alrededor se volverá calmado y sereno.
Camina.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s