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‘Tu Propósito de Vida’ por JL Moreno Coach

No se alcanza un propósito de vida sin esfuerzo y compromiso. Como no se consiguen cumplir metas y objetivos sin disciplina, esfuerzo y perseverancia.
Pero, realmente, el planteamiento que primero debemos hacernos es si sabemos cuál es nuestro propósito en la vida, ¿qué queremos?.
Para que una vida tenga sentido tiene que tener un propósito. Una vida sin sentido es como un barco a la deriva, sin velas que la dirijan, ni timón que marque el rumbo.
Definir tu propósito, nuestro propósito, no es fácil.
Solo aquellos que se comprometen consigo mismos y buscan su crecimiento, día a día, consiguen el éxito vital.

Esta mañana, que iba como casi siempre, corriendo por la calle como un loco, adelantando a las personas que pasean con tranquilidad y disfrutan del poder del presente, me preguntaba que ¿para qué? ¿es esto vivir? ¿así? ¿corriendo, estresado, pensando continuamente si puedo llegar a fin de mes, pensando en lo que tengo que ganar más para poder seguir viviendo? ¿es esto vivir?
Es cierto que estamos  vivos, ¿pero vivimos realmente? ¿Eso es vivir?
Vivimos en constante crisis, a velocidad de rayo, sin tiempo de ni siquiera pensar. Pero no es una crisis financiera o social, es una crisis de indentidad individual.
¿Sabemos cual es nuestro propósito? Hagamos la pregunta  a los que nos rodean y también a nosotros mismos. No creo que haya muchos que lo conozcan.

“Los dos días más importantes de tu vida son el día en el que naces y aquel en el que descubres el por qué has nacido.” Mark Twain

Cuando estemos en el lecho de muerte, cuando ya no haya marcha atrás, o cuando una persona cercana a nosotros fallece, nos hacemos siempre las mismas preguntas:
¿Esto ha valido la pena?
¿Ha tenido algún sentido estar por aquí?
¿He vivido la vida que deseaba?
Y por qué no nos hacemos más a menudo estas preguntas, mientras vivimos.
¿Nuestra vida tiene sentido?
¿Cuál es nuestra misión?
¿Qué es el éxito vital para ti? A lo mejor el mayor fracaso que podríamos tener en la vida, del que es difícil recuperarse, es haber sido quien no teníamos que haber sido.
Estos días de atrás, he tenido la oportunidad de charlar un rato con un amigo que hacía tiempo no veía. Una de esas personas que no dejan indiferente a nadie por su capacidad reflexiva y de provocar, con preguntas, respuestas que a veces nos es difícil encontrar. Me comentaba que con los años, y es bastante más joven que yo, está comenzando a relativizar todo y que su única preocupación es buscar su misión en la vida, su propósito: su propio yo.

El propósito de vida es la expresión de tu ser existencial, tu yo. Y cuando haces lo contrario es cuando tu vida carece de sentido, te pierdes.

Todos, absolutamente todos, tenemos un propósito en la vida: nuestro propósito. Está ahí. Debemos parar y buscarlo.
Vamos corriendo de un lado a otro, nos llenamos de problemas, no tenemos calma. Comemos deprisa, bebemos deprisa, nos tiramos hasta las tantas viendo programas absurdos de televisión para madrugar, con sueño, enfadados, y vuelta a la rutina.
¿Disfrutas así?
Nos llevan las modas, las ideas del resto, la competencia, la envidia, el ego.
Calma. Silencio. Soledad. Mira dentro de ti.
Vuelve a ti. Recupérate. Busca el silencio, piensa. Te encontrarás; encontrarás tu propósito de vida y comenzarás a sentir esa paz interior tan necesaria. Todo #liderandoT.
Podemos seguir invirtiendo nuestras vidas en trabajos para ganar lo suficiente y así poder pagar todas las facturas que tenemos y tomar unas copas de vez en cuando, o podemos hacer algo diferente, algo que quede: nuestra misión.
¿Por qué no escribimos nuestra historia de una puñetera vez, sin que otros la escriban por nosotros, y dejamos de quejarnos sin hacer nada para cambiar?
Cuando descubres tu propósito vuelves a confiar en ti.
Eres único, tienes un poder inmenso, pero tienes que escuchar tu alma. Tienes que preocuparte de ti, amarte, para luego ofrecer ese amor en su máxima pureza a los que te rodean.
Comienza LiderandoTe.
Escúchate.
Siente las señales de tu cuerpo.
Sé tú.
Abraza el Presente.
Encuentra lo que quieres.
Revolucionate.

No pienses en qué vas a obtener, piensa en qué puedes ofrecer a los demás.

Tu propósito debe aportar valor, incluso la gente puede estar dispuesta a pagar por ello.
Tu propósito vital es tu brújula.
Tu propósito es tu por qué.
Pon tu talento, que lo tienes, al servicio de los demás.
Mira hacia dentro. ¿Qué te hace feliz en la vida? ¿Qué te motiva? ¿Qué te enfada? ¿Qué lees? ¿Con qué te sientes realizado? ¿A quiénes admiras?
¿Cómo te gustaría ser recordado?
Tu propósito tiene un punto de partida. Puede ser ahora.
¿Ya sabes lo que quieres y tienes un por qué?
Haz un plan, actúa. Ve dando pequeños pasos. Ve sumando escalones.
Tienes todo el poder para reinventarte, para cambiar, para definir tu propósito y compartirlo con los demás.
Decide qué quieres, este es el primer paso para alcanzarlo.
Tienes tu razón para estar aquí, nada es porque sí.

“Lo que el hombre realmente necesita no es un estado de relajación, sino la lucha y el desafío de una causa que merezca la pena. Un propósito elegido libremente” Viktor Frankl

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