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Hablando de felicidad…

Conversaba y reflexionaba estos días sobre eso a lo que cada uno de nosotros denominamos felicidad.
Lo que para unos es, no lo es para otros; o lo que realmente es para otros no lo es para unos. Cada uno tiene su sentir y su sentido, pero lo que es cierto es que todos los seres sintientes, todos, desde que nacen, buscan ser felices y evitar el sufrimiento.
Somos los humanos los que dedicamos más tiempo y energías a mejorar nuestras condiciones externas, en esa búsqueda de la felicidad o en la solución a nuestros problemas. Si lo analizamos fríamente, como merece, es que no solo no hemos cumplido nuestros deseos sino que a la par nos hemos ido rodeando de más y más problemas haciéndonos menos y menos felices. Porque la felicidad no es estar un momento feliz, ese instante en el que cumplimos con el deseo, la felicidad es estar plenamente feliz, en una actitud continua positiva.
Tal vez nuestro deseo incontrolado de ser feliz nos ha generado infelicidad. Tal vez sea esa la razón, el deseo incontrolado; y tal vez también de ahí la solución, el control del deseo.
Podemos tener uno o varios coches, una o varias casas, no sé cuantos pares de zapatos o zapatillas, ropa, bolsos, relojes… pero solo tenemos una vida. En algo somos iguales todos los seres humanos: todos tenemos una vida. Nadie, por mucho dinero que tenga, puede tener dos o más vidas
La experiencia, el tiempo y los años me ha generado la sensación de que no es más feliz aquél que más tiene, ni el que llega más alto en su profesión o el que trabaja más. No, para nada. Es más feliz el que consigue el equilibrio en su interior, el que entiende que la fuente de la felicidad está en la paz mental o paz interior.
Desde siempre, desde pequeñitos, nos educan para pensar que los objetos externos, son las causas de la felicidad. Pero no es así. Posiblemente sean la causa de nuestra infelicidad.
Tener una mente en paz, tener una actitud positiva y seremos felices en todo momento; si tenemos una mente alterada, o negativa, por muy favorables que sean las condiciones que nos rodean, nunca estaremos felices.
Buscamos con deseo el bien material y cuando lo tenemos ya estamos deseando otro. No hay fin en esa rueda de deseo y consumo. Son placeres momentáneos que nos hacen ir separando de lo esencial, que somos nosotros, y perder nuestra paz interior. Al perder la paz interior nos desestabilizamos. Hemos ido fuera a buscar lo que solo podemos encontrar dentro de nosotros. No está tan lejos, simplemente debemos querer ir a buscarlo.

Somos los responsables de nuestra vida.

En el esfuerzo de no sufrir encontramos más sufrimiento porque buscamos ilusiones.
No creemos que el sufrimiento y la felicidad vienen de la mente. Nos enfocamos en las cosas externas cuando el verdadero desarrollo de crecimiento personal está en observar la mente.
Si no nos gusta lo que aparece externamente debemos purificar nuestra mente, limpiarla
Los problemas son desafíos para crecer.
Los problemas existen sólo si yo imputo un problema. Depende de la actitud.
Los problemas son internos o externos. Si solucionamos los problemas internos no habrá problemas externos porque los veremos con una actitud positiva.
Por lo tanto lo que tenemos es que sanar nuestra mente, purificar las percepciones.
Si no contactamos con nuestro interior somos víctima de un mundo externo que es una ilusión, nuestra ilusión. El pasado nos marca.

Estamos en el presente sembrando para nuestro futuro.

Debemos comenzar a separarnos de lo que se aleja de nuestra paz interior.
Qué buscamos, qué anhelamos.
La responsabilidad es poder y nosotros somos los responsables únicos de nosotros.
Deberíamos marcarnos la única meta de ser nosotros mismos y ocuparnos un poco más de nosotros con el ánimo de dar más a los demás.
Sentirnos bien, ser conscientes del ahora, agradecer a los demás mucho más de lo que lo hacemos.
Los resultados dependen de la Acción.

La acción depende de las Emociones.
Las emociones dependen de nuestros Pensamientos.
Los resultados dependen del control que tengamos de nuestros pensamientos.
Todo está en nuestra Mente.
Creo que hoy es un buen momento para replantearnos muchas de nuestras acciones y proyectos y comenzar por el más importante: UNO MISMO.
Nuestro éxito es nuestro deber. Nuestro éxito es nuestra obligación.
Solo tenemos una vida, seamos quién queramos ser.
Reconozco que es fácil hablar de todo esto desde una situación de privilegio. Claro que sí. También es cierto que solo la experiencia te da la posibilidad de analizar y reflexionar sobre aquello que conoces, sobre lo que crees haces mal y sobre lo que puedes mejorar. Con la felicidad pasa exactamente lo mismo. Creemos que nuestra felicidad está en poseer, en tener más de todo. Yo digo que no. Tampoco está la felicidad en dormir bajo un puente. No. La felicidad está en el equilibrio y ese equilibrio lo marca tu mente y tu paz interior. Desarrollando tu paz interior también serás capaz de dar más a los demás y disfrutar de lo real que te rodea apartando las ilusiones y los deseos ficticios.

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