Coaching, Espiritualidad, Liderazgo, UCDM - Un Curso De Milagros

Pensamientos apócrifos.

Hay momentos en los que nos pueden las circunstancias.
Andamos como descentrados. Va bajando uno la curva en picado, como el tiempo. Subimos un poquito la temperatura, pero por unas cosas u otras volvemos a caer.
Es cierto que las preocupaciones acechan, que el clima obliga a taparse  y que, en definidas cuentas, tras esa imagen de egoísta que algunos poseemos, nos preocupe todo lo externo tal vez más de la cuenta.
Es verdad que en ocasiones, sin preverlo, ocurren cosas que nos obligan a replantearnos toda esa organización -o desorganización- que llevamos encima. Nos obligamos a priorizar las cosas y nos hace pensar que la vida es un instante y ese instante lo puede cambiar todo.
¿Qué significan mis pensamientos?
¿Qué significan nuestros pensamientos?
No significan nada, no son reales.
Te paras aquí, frente al cuaderno, ahora.
Escribes tu vida o lo que crees son retales de tu vida.
Escribes tu destino o el que crees.
Nada está escrito.
Nuestro estado natural es la felicidad, dejarnos dirigir por nuestra mente, nuestros deseos o nuestras emociones, es lo que nos provoca infelicidad. Ser conscientes del Yo, ser consciente del Ser.
Podemos quedarnos quietos, destrozados en penas, llenos de adicciones o visualizarnos como realmente queremos; salir del agujero e ir a por ello.

Tu vida, desde el momento que lo quieras, será lo que elijas.

Si te sientes bien, atraerás cosas positivas a tu vida; si te sientes mal, solo obtendrás frustración y negatividad.
Tienes que visualizarte como realmente quieres estar.
Tienes que ser lo mejor que puedes ser.
Tú creas tu vida. Tú creas tu destino, nadie más.
Empieza ya.
Si cambias, todo a tu alrededor cambiará.
Tal vez la mejor manera de disfrutar del mundo sea no formando parte de él. Que nadie mal interprete.
Para no formar parte del mundo lo mejor es cambiar la percepción que tenemos de él. El mundo que nos rodea no es real, lo real está en nuestro interior.
Todos nacemos en un día. Casualmente todos morimos en un día. ¿Qué quiere decir? Que todo puede pasar en un día.
Cada día pienso más que las preocupaciones nos quitan vida. La preocupación de un día nos resta dos años de vida, leí por ahí. Por eso si algo está mal lo primero que tienes que hacer es arreglarlo cuanto antes si puedes. Lo que está claro es que la preocupación jamás arregla nada.
Decía mi amigo Séneca, en sus Tratados Morales, que

“A vosotros os di bienes seguros y permanentes, mayores y mejores cuanto más detenidamente los miréis y examinéis. Os di el valor para despreciar todo miedo, el hastío de lo que otros desean. No resplandeceréis por fuera, porque vuestros bienes están dentro. Así el mundo desdeña lo interior, porque está contento con el espectáculo de sí mismo. Todo el bien lo encerré dentro y vuestra felicidad consiste en no necesitar la felicidad.

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