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Hablemos del Sol, hablemos de SunGazing.

Es verdad que el sol nos llena de energía. Nos aviva la mente, nos produce un estado en el que parece que lo negativo queda en un segundo plano para dar paso a pensamientos positivos que nos hacen crecer, prácticamente renacer.

Desde siempre lo he sentido así. Descubrir el amanecer mientras camino por el Parque de El Retiro hacia la oficina, bajar y ver la salida del sol en el infinito del mar o sentarme en una piedra, en mis campos, para dejarme llevar por el astro mientras nos da las buenas noches convirtiendo los cielos de Minaya en un baile de color y luces inigualable.

Mirarle, rendirle pleitesía, respirar frente a él y dejarnos impregnar de una luz que es pura energía.

Hace un tiempo, que estuvo por aquí mi primo JA (afincado actualmente en Argentina) en una de esas agradables y enriquecedoras conversaciones sobre temas trascendentales, entre espiritualidad y filosofía, que no con todo el mundo se pueden tener porque rápidamente te califican como raro, chalado o diferente, me habló de una práctica que yo no conocía y que él había comenzado a desarrollar: el SunGazing.

Es curioso como la naturaleza, si te dejas, te aporta todo lo necesario para estar y sentirte bien. 

Sin saber que era esto del sungazing, realmente me di cuenta que es algo que desde tiempos remotos, hasta mi persona, muchos hemos practicado sin haber bautizado nuestro acto. Es verdad que el sol es peligroso para nuestra piel. Pero el sol, como todo, hay que disfrutarlo en su dosis correcta y en su momento.

El sungazing (también conocido como sun gazing, curación solar, observación solar, yoga solar, surya yoga o sun yoga) es el nombre que recibe la práctica de mirar directamente al Sol durante unos minutos al amanecer o al atardecer, con la creencia de que la luz solar en esos momentos puede transmitir una energía espiritual.

Parece que la experiencia nos aumenta el nivel de energía y disminuye del apetito.

La idea que rige esta ‘terapia’ defiende que al mirar al sol (sólo, como he comentado, durante el amanecer o el atardecer, si no sería dañino) el cuerpo recibe la energía del astro, suficiente para curar algunas enfermedades, proporcionar bienestar y ayudar a la persona a poner en orden su mente. 

Los defensores de esta técnica sostienen que el ojo humano (algunos dicen que incluso todo el cuerpo) posee algún tipo de células fotovoltaicas capaces de convertir la energía solar en energía vital.

Según los preceptos dictados por su gurú, Hira Ratan Manek, quien quiera iniciarse en el sungazing debe hacerlo, como en todo, con precauciones para no resultar dañado. Se debe comenzar con ‘dosis’ que tienen que ser muy bajas (10 segundos observando el sol) y se debe ir aumentando muy poco a poco (sumando 10 segundos diarios) para que el ojo se acostumbre.

Tras un mes observando el sol ya serán cinco minutos el tiempo que se pase haciéndolo, a los dos meses, serán 10, y así hasta alcanzar un máximo recomendado de 45 minutos, a los nueve meses. 

“Cuando estás ya en ese máximo cada cuarto de hora se dedica a sanar una parte distinta de la persona: el cuerpo, la mente y el espíritu”

El sungazing, desde mi punto de vista y por lo que he leído, no deja de ser una forma más de encuentro con nosotros mismos, parecido o como una vía más de meditación, un “ejercicio interno”.

El ‘descubrimiento’ del sol como fuente de energía y bienestar no es precisamente nuevo, aunque Manek haya establecido un proceso concreto. El culto al astro rey viene de muy antiguo y ya ha sido practicado por todas las civilizaciones y religiones en una u otra forma. De hecho, a la mirada al sol con fines terapéuticos, los antiguos hindúes la llamaban ‘Surya Namaskar’ mientras que los egipcios y los americanos la bautizaron como helioterapia y los europeos Terapia de Apolo.

La técnica, vuelvo a repetir, es muy sencilla: miramos el Sol en una hora segura, el primer día diez segundos tan solo, y le añade cada día diez segundos. Al cabo de tres meses, coincidiendo con el final de la primera fase, usted estará mirando al Sol durante quince minutos; al cabo de seis meses, coincidiendo con el final de la segunda fase, usted estará mirando al Sol durante media hora; al cabo de nueve meses, coincidiendo con el final del proceso, usted estará mirando al Sol durante 45 minutos.

Volvemos a la naturaleza porque el tiempo nos hace ver que el haber escapado de ella ha perjudicado nuestro bienestar.

La práctica del Sungazing está dividida en 3 etapas

En cada etapa podemos obtener diferentes beneficios: 

  • Primera Etapa: una vez concluida esta etapa obtendrás una salud mental completa. A que nos referimos con salud mental…a que adquieres una paz emocional tal que no habrá hay situación en la vida que te perturbe emocionalmente. Desaparecen las fobias y las obsesiones. Experimentas una mente siempre calmada. No quiere decir que dejes de sentir. Tan solo ya no reaccionarás sin voluntad a tu entorno. Esto ya lo comprobé. Es cierto. Me gusta pensar que vamos de un estado de “Ojos que no ven, corazón que no siente (y tan solo reacciona)” a “Ojos que si ven (el sol, uno mismo), corazón que siente con armonía”. 
  • Segunda Etapa: Al finalizar esta etapa ya habrás obtenido una salud física completa. Quedarás libre de cualquier enfermedad física o dependencia a sustancia. Incluyendo cáncer. Les comento que cuando yo llegue al minuto 17 me regreso el olfato. Ya no me daba cuenta que olía a un 20% de lo que normalmente huelo. El olfato está conectado con la parte instintiva del cerebro. Estoy seguro de que ya pude reconectar con esta zona de mi cerebro. Además me siento menos fatigado. En esta etapa se materializa el dicho que dice “En mente sana, cuerpo sano”. 
  • Terecera Etapa: Al completar esta etapa obtendrás la salud espiritual completa: Personalmente voy a la mitad de esta etapa. No puedo asegurar nada pero parece ser que te liberas de todo tu Karma, es decir, a partir de aquí todas las experiencias de tu vida comienzan a ser todas a tu favor. Además es posible que te conviertas en un “NoComedor” (si así lo deseas) pues comenzarán a acabarse todos tus deseos mentales y materiales de manera natural. Por lo menos eso es lo que se supone que sucede. Algunos dicen que en invierno SI llega a dar un poco de hambre y que se deberá satisfacer con algún bocado de algo cuando sea necesario. Un NoComedor es alguien que se alimenta de luz solar en vez de comida física. Ser un NoComedor no es una condición obligatoria. Al no desgastar nuestra energía en digestiones, también adquiriremos la habilidad de dejar de dormir. Imagínense los seguro que es llegar hasta este punto en la práctica que hay testimonios de mujeres haciendo sungazing y también amamantando. Yo les puedo asegurar que hasta el minuto 38 con 4 seg todo es seguro y no te lastimas. Pero creo que si llegue a este punto puedo llegar a 45 min. En esta etapa se aplica el dicho de “Amor es permitir ser, hacer y tener.” Hira Ratan Manek el “Gerente de los Recursos de la Humanidad”

En este enlace tienes un artículo completo sobre el SunGazing.

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